Jaime Galté Carré

Examinando la granada lista de fundadores de Prometeo 101, con inmensa y grata sorpresa nos encontramos con el nombre del hermano Jaime Galté Carré.


Este hermano es parte de los estudios de Parasicología más probados científicamente en la sociedad chilena, su trayectoria es increíble y hasta el día de hoy se estudian sus experiencias extrasensoriales. En la Contraloría General de la República, donde se desempeñaba profesionalmente, se recuerda su pasar como la persona que se desgastaba permanentemente por mejorar las condiciones de vida, aplicando sus facultades extrasensoriales, de aquellos que sufrían problemas de salud. Se le recuerda con gran respeto y consideración por su justeza y claridad en los consejos y asistencia.


Llena de ricas experiencias el hermano Galté nos legó una vida plena de sabiduría bajo los valores y principios de nuestra Orden.


Hijo único de padre masón, Jaime Galté Sabaj, ingresó a la Francmasonería el 25 de noviembre de 1937, recibiendo la Luz Masónica en la Respetable Logia “Deber y Constancia N°7”. Antes de cumplir el año, el 20 de Julio de 1938, se le concedió Aumento de Salario y el 18 de Agosto de 1939 recibió el Grado de Maestro. Mantuvo una constante y abnegada actividad en su logia, desempeñando distintos cargos: Maestro de Ceremonias, Orador, Segundo y Primer Vigilante y Venerable Maestro por tres períodos consecutivos entre los años 1942 y 1945, constituyendo notables etapas en la vida de ese Taller.


Contribuyó a la creación de nuestra Logia “Prometeo N°101 de la que fue miembro integrante hasta el día de su muerte.


Colaboró también con la Gran Logia de Chile, desempeñándose como Miembro del Tribunal de Honor, por seis años consecutivos y, en el momento de su deceso, desempeñaba el cargo de Gran Orador de la Gran Logia de Chile por un segundo período.


Asimismo, la Gran Logia de Virginia, de los Estados Unidos de Norteamérica, lo había designado Garante de Paz y Amistad ante la Gran Logia de Chile, contribuyendo con su destacada participación al desarrollo de fraternales relaciones entre dos poderes masónicos. La Masonería Capitular lo contó entre sus miembros más relevantes, alcanzando el grado 33° y último del Rito Escocés Antiguo y Aceptado.


En su desarrollo profesional el hermano Galté ingresa a la Universidad de Chile a estudiar Derecho el año 1925, recibiéndose de Abogado el 11 de Noviembre de 1930. Para la obtención de su titulo, su memoria versó sobre “La Formación de un nuevo Proyecto de Ley sobre Sociedades de Responsabilidad Limitada”, que posteriormente llegó a ser Ley de la República. Fue profesor universitario en Valparaíso y Santiago en la Universidad de Chile. Formó parte de la Comisión Redactora del Código Orgánico de Tribunales de ese tiempo y, a la vez, publicó un texto para su enseñanza en la Escuela de Leyes titulado “Manual de Código Orgánico de tribunales”.


Fue miembro Director de la Sociedad Científica de Chile y, en política, se identificó con las doctrinas laicas y democráticas que preconizaba el Partido Radical.


Con un grupo de profesionales, entre los que figuraban médicos, ingenieros, abogados y otros especialistas, fundó la Sociedad Chilena de Parapsicología en la que desempeño el cargo de Vicepresidente hasta el día de su muerte.


Al margen de este vibrante desempeño personal, tanto en su vida masónica como profana, la faceta más intrigante, misteriosa y sugerente del hermano Galté que ha impresionado a estudiosos de Chile y el mundo fue su capacidad extrasensorial. Largo seria relatar todas las experiencias probadas en este terreno del hermano Galté, sin embargo, debemos destacar que todas ellas fueron dentro del concepto valórico del hombre que encuentra satisfacción a sus principios en la eterna búsqueda de la perfección.


Esto queda representado en un homenaje que le rindió la Sociedad de Parapsicología, que contribuyó a crear y de la cual era su Vicepresidente. Una amiga suya, Ana Hederra, abogada como él y compañera de experiencias, comentaba durante ese evento lo siguiente:


“Jaime Galté fue un “Medium” de incorporación integral. Él sabía que cada vez que ejercía la mediumnidad, perdía minutos de su vida; no obstante, la derrochó generosamente, en bien de los demás, este artífice o taumaturgo cuyas manos tan pronto podían curar, como bendecir o deslizarse magistralmente en el teclado de un piano”.


Dos personajes que se encarnaban en el hermano Galté le dieron renombre internacional. El primero fue un médico suizo alemán; Eric Halfanne. El doctor Halfanne había muerto en Bolivia cerca del año 1906 y se expresaba a través del hermano Galté por medio de la escritura de mensajes con una enorme letra muy diferente a la suya. De esta forma, diagnosticaba por escrito enfermedades y dictaba tratamientos con modernos remedios, muchas veces desconocidos en nuestro país.


El segundo personaje, Mister Love, se expresaba por su intermedio a viva voz. A través de una voz profunda, llena de vibraciones y con lenguaje metafórico, con acento “agringado” y con tono suave y bondadoso expresaba pensamientos místicos, filosóficos y humanistas. Por un tiempo, semanalmente durante los días Domingos, se reunieron en casa del hermano Jaime Galté un grupo de profesionales interesados en escuchar las enseñanzas de este personaje, haciéndole preguntas ya que aceptaba entrar en diálogo con ellos. Producto de estas sesiones que se grabaron o se tomaron en forma taquigráfica, se editaron dos libros: “Ante el Umbral” y “En el Umbral” dejando un testimonio rico e invaluable. En el prologo del último libro se puede leer el siguiente pensamiento: “Cuando encontréis a vuestros respectivos Maestros, y busquéis la verdad sin apasionamientos por una idea o creencia, se abrirá la puerta y traspasaréis el umbral con plena conciencia”.


Hace unos días se repitió en Televisión un programa dedicado al hermano Galté, con una duración de cerca de 35 minutos, este documental refleja los aspectos más relevantes de sus vivencias extrasensoriales que le dieron una transcendencia imperecedera en todo el mundo.


Dentro de poco, se cumplirán 43 años del fallecimiento del hermano Galté, quién pasó a decorar el Oriente Eterno a los 62 años de edad, el 1° de Noviembre de 1965. En un hecho contradictorio y sin precedentes, nuestro hermano Jaime Galté fue capaz de predecir hasta la hora y el día de su propia muerte, la que esperó con absoluta tranquilidad según el testimonio de su hija Sonia.


No hay lugar a duda alguna que la potente fuerza que brota de nuestra Logia Prometeo se nutrió y acrecentó con la influencia del hermano Jaime Galté.


Se advierte, entonces, que por nuestro Taller, nutrido de todo este bagaje de historia, diversidad, formación y respeto de todas las opiniones, desde su fundación, han pasado hermanos de gran figuración en la vida nacional tanto en lo político, académico, profesional y técnico, reafirmando los impulsos de la fuerza creadora y el cumplimiento de las aspiraciones impuestas por nuestros fundadores.


EA

 

Otros antecedentes sobre Galte se pueden leer aquí:

http://mm2002.vtrbandaancha.net/sonrie.html

 

(…)

JAIME GALTÉ CARRÉ

 

Pienso que don Jaime Galté Carré ha sido uno de los grandes paranormales en el arte del diagnóstico y tratamiento que lleva a la sanación y, sin embargo, pocos lo conocen. Para remediar en parte esta omisión e injusticia van las siguientes cuartillas.

 

Tuve como profesor de Psicología Evolutiva en mi primer año de Psicología a Arturo Piga Dacchena, un caballero, un filósofo, quizá un iniciado. Siendo ya médico un día buscaba libros en los oscuros estantes de una compraventa de libros, uno llamó mi atención y con emoción al tomarlo vi que su autor era mi profesor, don Arturo. Miro ahora hacia la iluminada estantería con mis libros a la mano cerca del computador y uno "me llama" nuevamente la atención, es el mismo ejemplar del oscuro rincón de esa compraventa de libros. Se titula "La Parapsicología un enigma" de 1976, su autor es precisamente Arturo Piga. Con respeto lo tomo y recuerdo cuando él en clases nos dijo: "En mi época juvenil de pecador yo era cazador". Pues bien, en el Apéndice del libro hace referencia a Jaime Galté y rememoro a mi padre que me habló con admiración de él, pues lo conoció en el Hospital Clínico de la Universidad de Chile, el J. J. Aguirre, donde Galté acudía a "hurtadillas" invitado por algunos médicos y diagnosticaba aquello que las radiografías, el examen clínico y laboratorio no hacían diagnosticable en algunos pacientes, señalando en ocasiones desconocidas terapias en etapa experimental. Sus diagnósticos y tratamientos en "trance" eran certeros y asombrosos para el dogma lineal médico. Se sabe tenía Galté además el don de la telekinesis y en privado, ante íntimos de confianza, movía objetos a voluntad con la fuerza mental. Su sola presencia irradiaba un aura de bienestar que tranquilizaba y relajaba el entorno.

 

Arturo Piga señala:

 

¿Es posible tener la competencia necesaria para actuar en el campo de la medicina sin un largo período de formación sistemática como lo permite el ejercicio profesional específico, esto es, la labor hospitalaria y la atención de la consulta, el desempeño de una cátedra especializada y la pertinente investigación en el laboratorio? Nada de esto correspondía a las funciones profesionales ordinarias que tuvo Jaime Galté como abogado y distinguido funcionario, ajeno al ejercicio de la medicina. Esta circunstancia, sin embargo, no le impidió sugerir diagnósticos o tratamientos dignos de ser considerados como milagrosos.

El prestigio de Jaime Galté, profesor de la cátedra de Derecho Procesal en la Universidad de Chile, comenzó a consecuencia de un sueño que corresponde a la época en la cual, abandonó el puerto de Iquique para trasladarse a Santiago con el propósito de realizar estudios universitarios. Personalmente le escuché que "el día 23 de mayo de 1921 vio en sueño a su padre, muerto tres años antes, quien le comunicó que un amigo suyo debía entregarle dinero y algunos objetos de uso personal". Sueño que se cumplió en los más mínimos detalles.

A continuación se transcribe lo que el doctor Francisco Donoso Donoso ha tenido la bondad de comunicarme a propósito de una de las significativas intervenciones que le cupieron a Jaime Galté:

En 1933, al terminar mis estudios de Medicina comencé a bajar de peso en forma progresiva y a sufrir algunas molestias urinarias que me preocuparon. Recurrí a mis profesores. En el examen a que fui sometido se encontró que la orina contenía pus en gran cantidad. Era una piuria aséptica, sin gérmenes, e indica casi siempre una tuberculosis renal.

Se me indicó que debía pasar una temporada en las termas de Jahuel. En el tratamiento se agregaron inyecciones de "antígeno metílico" que se preconizaba por aquel entonces y un desinfectante urinario.

En una de las visitas que hice a Santiago para controlarme, uno de mis amigos y compañero de curso, me dio a entender que su familia conocía a una persona que era médium. Añadió que en él se incorporaba el espíritu de un famoso doctor fallecido que hacía curaciones espectaculares. Me preguntó si me dejaría examinar por él. Sin mayor fe, y más bien con cierta desconfianza, contesté en forma afirmativa.

El día fijado llegué a la casa y me encontré con Jaime Galté, a quien no conocía, sentado ante una mesa con papel y lápiz al frente, acompañado por mi amigo y dos o tres personas más. Después que le hube saludado, me pidieron que me colocara a un lado de la mesa y que no me preocupara.

Galté apoyó la frente en su mano izquierda, tomó el lápiz en la derecha y se concentró. Al poco tiempo comenzó a hacer movimientos involuntarios con la mano que sostenía el lápiz y, finalmente, garrapateó en la parte superior del papel una firma: Dr. Halfanne. Suspiró hondo y con los ojos cerrados dirigió una mirada interrogativa, como preguntando de qué se trataba.

Mi amigo lo saludó con respeto, le informó de mi enfermedad y de la preocupación que se tenía por el diagnóstico de tuberculosis renal que se había hecho. Se le pedía su opinión.

Siempre escribiendo, Galté (o el doctor Halfanne) me preguntó cuáles eran las principales molestias, desde cuándo las tenía, cuál era el tratamiento a que estaba sometido. Una vez que contesté sus preguntas, comenzó el examen: él sentado y yo de pie a su lado. Primero me tomó el pulso, en seguida me auscultó el corazón y después hizo una palpación profunda, bimanual, de las zonas renales, todo ello en estado de trance y con aspecto de honda concentración. Finalmente, en medio del suspenso, escribió: "No tiene tuberculosis renal", y lo subrayó.

La sorpresa fue general, pero no hubo comentarios y continuó el examen, esta vez dirigido a palpar el cuello, cara y regiones submaxilares. Recuerdo que escribió; "Lo que tiene es un foco dentario que debe ser extraído". E indicó un determinado molar. "Mientras tanto recomiendo Helmitol como desinfectante urinario y Calcibronat como sedante nervioso". Dio otras instrucciones generales por escrito, al término de las cuales nos alargó la mano para despedirse y yo salí de la pieza.

Decidí consultar a mi dentista. Aunque se mostró escéptico, me recomendó sacarme una radiografía dentaria. Así lo hice. El resultado fue negativo. Volví a Jahuel, sin embargo a los tres días, me apareció un pequeño absceso en la encía, vecino al lugar indicado por Galté. Consultado el dentista, esta vez consideró justificada la extracción. Realizó la operación sin problemas. No obstante, grande fue su sorpresa al advertir que de la raíz del molar colgaba una bolsita de pus: un granuloma séptico. Abrió algo para drenar y, muy admirado por lo ocurrido, dio por terminado su trabajo.

En la tarde comenzaron a disminuir las molestias y al día siguiente habían desaparecido. Estaba curado.

De inmediato fui a ver a los médicos que me trataban, que confirmaron y se maravillaron de mi mejoría. No tuve la entereza suficiente para contarles la intervención de Galté, pero les informé que la curación se había producido a raíz de una extracción dentaria.

Hoy día, en que ellos ya no están en esta tierra, posiblemente se encuentren en posesión del verdadero secreto. Yo, por mi parte, les estoy profundamente reconocido, así como a Jaime Galté Carré, abogado y profesor universitario distinguido, dotado de condiciones excepcionales que aplicó a mejorar dolencias físicas y espirituales en innumerables personas, sin perseguir el lucro en su vida ejemplar y que sirvió de guía a todos los que tuvieron el privilegio de conocerlo.

 

Para apreciar en su justo valor esta comunicación del doctor Francisco Donoso Donoso, conviene no olvidar que Jaime Galté creía decididamente en la intervención directa por vía mediunímica de un médico fallecido hace varios años, llamado Halfanne y oriundo de Bolivia. Este facultativo "lo iluminaba". Galté procedía a formular su correspondiente diagnóstico o eventual tratamiento concreto, recomendando drogas determinadas y, en algunos casos, no existentes todavía en el comercio. En su defecto sugería la intervención quirúrgica, pormenorizando la técnica necesaria. Siempre manifestó irreprochable desinterés y sólo actuaba cuando la medicina oficial, impotente en los casos declarados incurables, no oponía resistencia alguna. De las numerosas y extraordinarias curaciones por él realizadas vale la pena traer a cuenta el caso de una "intervención a distancia", a fin de atacar una rebelde afección reumática a nivel de las vértebras cervicales. Galté había prometido "visitar" al paciente, lo que hizo "en estado de trance" y sin previo aviso. El enfermo, según su expresa declaración, manifestó que en esa oportunidad había sentido una presión manual que lo alivió de inmediato.

La generosa labor en orden asistencial de Jaime Galté resulta realmente comprensible cuando se considera los hechos similares llevados a cabo en otros países.

 

En el boletín informativo de la Gran Logia de Chile se señala:

Grandes hombres de la historia patria han pertenecido a las logias masónicas. Fuera de los ya nombrados:

Abogados y Jueces:... Jaime Galté Carré,...

 

Figura además como fundador de la Sociedad Chilena de Parapsicología.

 

Escasas referencias encontré en InterNet sobre Jaime Galté, una de ellas señala:

 

Tengo en mis manos una revista intitulada "Imagen". Esta fechada diciembre de 1985. La edita la Fundación Nacional de la Cultura. Entre sus redactores figuran Enrique Campos Menéndez, Lucia Gebert, Nicolás Velasco, Juan Enrique Lira, etc. Gente seria.

En el número de mi referencia aparece un artículo de Magda Faludi sobre un hombre que, años atrás, dio mucho que hablar en nuestro país. Se llamaba Jaime Galté y era un abogado del tribunal de cuentas de la Contraloría General de la República. Anteriormente se había desempeñado como director de la Escuela de Leyes de Valparaíso. Me parece que ese par de datos en su curriculum basta para acreditar su seriedad y honorabilidad.

Pues bien, Jaime Galté es considerado como el más notable médium que haya existido en Chile. Su caso es uno de aquellos que hace enmudecer a la ciencia. Protagonizó algunas experiencia de verdad alucinantes, verificadas por testigos que están fuera de toda sospecha.

Por mi, reproduciría todo el artículo. Como no puedo hacerlo, transcribiré uno de los muchos episodios que allí se relatan...

Busqué y la CAUSALIDAD pareciera me guió y puedo ahora ofrecer el relato completo de quien, con argumentos sobre él escribió. No me pregunten cómo logré acceder a la dirección del correo electrónico de la periodista Magda Faludi que en el relato precedente, es destacada como autora del artículo al que se hace referencia en la revista "Imagen" publicado en 1985. Pude hacerlo y creo en este instante no lo lograría. Le escribí, me respondió señalando me haría llegar por correo "tradicional" a mi dirección postal ese artículo que logró encontrar en su sumamente abultado archivo... Hoy, 18 de octubre llegó un sobre y va la reproducción de todo el artículo ya que su autora me señala que puedo ponerlo:

 

JAIME GALTÉ

¿Mensajero de otro mundo?

Magda Faludi

Autorizada por la autora su reproducción en MUNDO MEJOR.

 

Su padre había muerto hacía poco, dejando a la familia en mala situación económica. Jaime Galté, estudiante de derecho en la Universidad de Chile, tuvo un sueño que pudo atribuir inicialmente a los dolorosos sentimientos de esos momentos. Aunque era un sueño muy sugerente...

Soñó que viajaba en tren a Valparaíso, y se dirigía a una plaza desconocida. Allí, en un hotel, el dueño le informa que su padre lo espera en la habitación número 28. Se encuentran. "En el ataúd sólo había piedras", explica el padre cuando él le pregunta cómo está ahí si ha muerto y le informa que el abogado porteño Rafael de la Veau tiene títulos e instrucciones en un sobre sellado donde hay, además 1.900 pesos, un reloj y su argolla.

Al día siguiente, Galté viajó realmente a Valparaíso y ubicó fácilmente al abogado De la Veau, al que sorprende al describirle el contenido del sobre sellado, que sólo conocía el difunto. En él había, efectivamente, mil novecientos pesos, un anillo, un reloj y varios títulos.

La vida de Jaime Galté Carré no volvería a ser la misma desde entonces. Hasta la facha de su muerte no abandonó la práctica de sus condiciones paranormales.

 

EL MUNDO DE LO POSIBLE

 

¿Fue posible esa "entrevista" de Galté con su difunto padre?

De acuerdo a lo que entendemos por normal, no.

Pero lo que entendemos por normal no es, necesariamente, la verdad. De acuerdo a Einstein, Rieman y Planck, entre otros sabios, nuestro Universo es multidimensional, cuántico y relativo. En él, en otros puntos, nuestro presente está por ocurrir; en otros mundos, nuestro pasado es futuro.

Parece un lenguaje hermético, pero es el de la ciencia, cuyos pasos la van haciendo bordear los lindes de lo esotérico. De hecho, debe recordarse que la fórmula de su teoría de la relatividad la escribió Einstein al despertar. ¿Tal vez le fue "revelada" en sueños...?

Como sea, llamamos "paranormal" a aquello que escapa a nuestras posibilidades de comprensión y a la capacidad de nuestros sentidos, pero cuyas manifestaciones, a fuerza de reiteradas e impresionantes, obligaron a actuar a la ciencia. Así, en 1930, nació en Estados Unidos el Laboratorio de Parasicología de la Universidad de Duke, en Carolina del Norte. Hoy, sólo en Estados Unidos hay no menos de cuarenta colegios y universidades que trabajan en este terreno. En Europa se distinguen la Universidad de Utrecht, en Holanda, con el célebre profesor Tenhaeff a la cabeza; la cátedra de Friburgo, en Alemania, dirigida por el doctor Bender; la de Bolonia, Italia, dirigida por el doctor Servandio; la Universidad de Jaipur, en la India; el Instituto Metasíquico de París. Centros importantes hay en Londres, Praga, Varsovia y Moscú. En América, la Universidad de Anchieta, en Brasil, y la Universidad Litoral, en Argentina.

En Chile, la Sociedad de Parasicología nació en 1962.

 

GALTÉ, UN ELEGIDO

 

Solo algunos pueden adentrarse en este mundo casi mágico.

Uno de ellos fue Jaime Galté, considerado el más notables médium que ha existido en Chile.

Nació en Santiago en 1903, Galté fue hijo único y cursó sus estudios en Tacna y en Iquique, a donde se trasladó su familia. Titulado en 1930 en la Escuela de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Chile, asumió la cátedra de derecho procesal en la Escuela de Leyes de Valparaíso, facultad de la que llegó a ser director en 1933. Al año siguiente asumió la misma cátedra en la Escuela de Derecho de Santiago, desempeñándose en el diario La Nación y como abogado en el tribunal de cuentas de la Contraloría General de la República.

Pero sería más recordado por sus facultades extrasensoriales y por la Sociedad de Parasicología, fundada por su iniciativa.

Quienes lo conocieron lo recuerdan como un hombre de gran inteligencia, bondad y alegría de vivir. Su forma de vida no fue alterada por el descubrimiento y acrecentamiento de sus extraordinarias facultades. Por el contrario, parecía aumentar su humildad a medida que se compenetraba de sus condiciones. No hacía alarde de sus experiencias, aunque se mostraba siempre dispuesto ante quien acudía a él en demanda de ayuda.

Aparentemente heredero de sus facultades por línea materna, Galté buscó asesoría en cuanto comprobó poseerlas. Durante la primera sesión con su iniciador -que le enseñaría a poner la mente "en blanco"-, se cuenta que Galté pidió lápiz y papel y escribió un mensaje que provendría del espíritu de una persona recién muerta en el hundimiento de un barco: el Itata. Luego de la sesión, Galté y el grupo espiritista se enfrentaron a los titulares de la prensa: "Se hundió el Itata". En la lista de desaparecidos en el naufragio estaba el nombre de la persona cuyo espíritu habría transmitido su último mensaje a Galté.

Una experiencia alucinante que marcaba el comienzo de una ruta llena de episodios notables, verificados por testimonios fuera de toda sospecha.

 

DIAGNÓSTICOS INFALIBLES

 

Fue en la Universidad -allí había formado un grupo interesado en los fenómenos paranormales-, donde Galté se dice tuvo su primer contacto con el espíritu de Erik Halfanne, un médico suizo-alemán fallecido en Bolivia a principios de este siglo. Invocado para ir en ayuda de un amigo de Galté -cuya hija estaba gravemente enferma-, el espíritu del médico entró en comunicación con el médium, iniciándose una relación que se mantendría durante años.

El médico a través de Galté, recetó en aquella ocasión los remedios que salvaron la vida de la niña.

Fue sólo el primer caso. Seguirían sumándose los infalibles diagnósticos para prestigio de Galté.

Uno de los más extraordinarios es el que relata el doctor Brenio Onetto, siquiatra y parasicólogo amigo de Galté. El caso, que sucedió en los años cuarenta, afectaba a la hija de siete años de Luis Valencia Courbis, abogado y diputado conservador.

En gravísimo estado, la pequeña recibió el diagnóstico de Halfanne: infección generalizada y principio de meningitis, provenientes de focos infecciosos de un molar superior izquierdo. Superada la gravedad por los medicamentos recetados en la emergencia, poco después el dentista Carlos Valencia, tío de la niña, confirmó en las radiografías el diagnóstico: infección en un molar superior izquierdo.

¿Cómo se convertía Galté, que no había estudiado jamás medicina, en el doctor Halfanne? Responde el doctor Onetto:

"Según el mismo nos explicaba, se concentraba profundamente hasta poner la mente en blanco. Luego sentía un adormecimiento que empezaba en los pies y subía hasta la cintura y otro que, partiendo de la cabeza, bajaba por su cuerpo. Galté sólo recordaba que se unían estos dos adormecimientos o corrientes en su plexo solar, y perdía toda conciencia hasta que despertaba una vez finalizada la sesión de espiritismo".

 

¿MENSAJE DEL OTRO MUNDO?

 

No sólo los diagnósticos y las curaciones hacen espectacular el caso, según cuentan quienes lo conocieron.

Se dice que además, en sus estados de trance, Galté escribía con una letra distinta a la suya y firmaba las recetas como el doctor Halfanne.

Más sorprendente aún es el hecho de que el médico fallecido conocía todos los adelantos de la medicina y de la farmacología. Incluso llegó a recetar productos descubiertos después de su muerte. En otro caso -recordado por el doctor Onetto-, a un paciente le prescribió unas vacunas en etapa de experimentación en el Instituto Pasteur, de Francia, que no se conocían en Chile. De ello dio fe el doctor Jorge Vigoroux, bacteriólogo, que por esos días regresaba de París, luego de hacer uso de una beca en ese Instituto.

Otro caso es el del escritor Miguel Serrano, que acudió a Galté por una parálisis sicosomática. Apenas tratado, su mal desapareció. Pero el escritor no pudo agradecerlo: Galté desapareció de su vista en la habitación. Era su cuerpo astral el que le había intervenido.

No sólo el espíritu de Halfanne se encarnó en Galté. Hubo encarnaciones circunstanciales. Recuerda el doctor Onetto: "Estábamos en una pensión cuando Galté se desdobló. En estado de trance se sentó al piano y tocó maravillosamente unas obras de Chopin. Al despertar no recordaba nada y se asombró de lo que le contamos, pues nunca había aprendido a tocar instrumento alguno".

En otra ocasión, en Nochebuena, cuando cenaba en compañía de sus hijas, cayó en trance y escribió con la inconfundible letra de su esposa fallecida: "Tenía sed de abrazarlas".

Escenas de destrucción y muerte, ocasionadas por el terremoto de Chillán, en 1939, vio Galté proyectadas en una pared de su escritorio. La visión, sin embargo, no aportó elementos suficientes como para prevenir, por cuanto aparentemente Galté no supo la fecha exacta.

Obviamente, muchos quisieron aprovecharse en beneficio personal. Pero, Galté jamás aceptó participar en apuestas o cosas por el estilo.

 

A LA HORA SEÑALADA

 

De "Mr. Lowe" se sabe menos que del doctor Halfanne. Sólo que impresionaba como un personaje cariñoso, dueño de una voz melodiosa y un leve acento inglés.

Como Halfanne, se manifestaba con frecuencia a través de Galté.

Probablemente filósofo y humanista, Lowe deleitaba a los miembros de la Sociedad Chilena de Parasicología, que se reunían domingo a domingo a estudiar los fenómenos extrasensoriales. Llenos de sabiduría y amor hacia la humanidad, los mensajes de Lowe surgían como respuesta a las inquietudes existenciales de los profesionales que formaban la Sociedad. Durante décadas, los mensajes fueron taquigrafiados y, más tarde, grabados. Galté los recopiló y los vertió en dos libros: "Ante el umbral" y "En el umbral". En ellos se analizan puntos claves de la existencia humana y se exponen los que -para Mr. Lowe- eran los pilares de la verdad: amor, caridad y sinceridad. También están contenidas en ambas obras las ideas masónicas de Galté, miembro de esa orden.

En el mismo lecho de su muerte -ocurrida en 1965-, dejó Jaime Galté el sello de sus facultades.

Cuando aún no sentía molestia alguna, el doctor Halfanne le hizo un diagnóstico sin receta posible. Y aunque guardó secreto sobre su cáncer incurable, anunció el desenlace poco antes de que ocurriera. Llegada la fecha, dijo: "hoy es el día..."

"Se acerca la hora señalada. Los maestros preparan el camino para este ser espiritual que ha sabido cumplir con amor y caridad su sublime misión en este mundo de la forma dejando una estela de amor..."

Así terminó la vida de Jaime Galté Carré.

Su vida en este mundo...

 

 

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